sábado 19 de enero de 2008

NO ES SIMPLE DÍA

No es simple día

Es simple día para la mayoría,
como lo es otro cualquiera para muchos;
viendo yo que los meses caen como el humo,
hoy me acerco a mi madre con alegría,
incluso dando las gracias a la vida:
la que cargó con mi peso en sus zapatos,
cuenta con otro más en su lista de años.
A mi madre deseo muy feliz día.


¡¡Muchísimas felicidades!!
Te quiero.

lunes 14 de enero de 2008

MALABARES

La abstracción es pura niebla. Empieza a preocuparme que no nos hayamos visto en todo este tiempo. Y desconozco dónde se halla, por eso indago sobre ello y lo busco sutilmente. Mientras camino con esta idea, creo ver algo a través del cristal circular de una puerta que queda a mi derecha, que, inquieto, lucha por salir de entre ella. El cristal no quiere formar parte de ese punto intermedio insustancial que nos separa. Yo, pegado a él, lo busco con los ojos sin saber si quiera si está al otro lado.

Un coro se dispone de cara a los espejos, como marcando la línea del frente de una guerra. Y en el coro, él. No me he acercado para ver cómo abre la boca y entona; ya le visto hacer éso de otro modo, ya le he visto entonado, y lo siento, no hay comparación posible entre un momento y otro.

Se trata de una aproximación para, más tarde, romper con la distancia que se ha establecido entre nosotros y acabar con esta extraña atmósfera que nos envuelve al tiempo que repele nuestros cuerpos.

Pronto siente que mis ojos se han clavado en los suyos, y me devuelve la mirada; una mirada sin expresión, vacía, y muy breve. Desde fuera da la impresión de que está balbuceando, y que el trabajo vocal es una broma para él. Su gesto parece insoro. "¿Qué tienes en la cabeza, chaval?", le preguntan mis pupilas.

Al no obtener respuesta, me vuelvo fijándome en que el cristal circular ha dejado de luchar y se ha dado por vencido. Y me alejo con la sensación de estar desplazándome sobre una esponja enorme mientras bato con fuera las cariocas que llevo entre mis manos.

Muchos minutos después, muchas horas después (siendo ahora bastantes menos), se acerca y dice "¿Qué tal estáis, chicos?" .

Creo que está fallando la precisión.

miércoles 9 de enero de 2008

EL JUEGO DE LA ABSTRACCIÓN

Me miras y te acercas como de casualidad. Bromeas conmigo. Me empujas como por accidente. Te disculpas con una mirada que no corresponde a lo que expresas; sé que quieres decirme otra cosa...
Tú paras y yo sigo caminando. Buscas ayuda mientras esperas a que vuelva. Lo hago y al poco tiempo te lanzas. Hablamos. Nos damos tiempo, nos esperamos. Te observo. Te controlo. Ahora te espero yo a ti.
Somos naturales, y por ello, somos descubiertos. Insistes y trazas el plan. Me desnudas. Me acaricias y me arropas con tus brazos.
Todo esto es un juego, y yo quiero jugar contigo.

Te pones serio. Hablas sobre lo que piensas sin pensarlo mucho. Bromeo contigo y te toco. Te sorprendo. Coincidimos en que es un rincón diferente y la compañía es estupenda. Describes una idea muy interesante. Compartes. Otras conversaciones nos sorprenden.
Es atractivo hacer ver que me has rozado sin querer. Te escucho atento. Me retas. Te ríes. Y me inquieto. Te preocupas.
Nuestro diálogo no se agota. Conectamos. Bailar a tu lado me provoca. Te intrigo un poco. Entiendes todo y me respetas. Haces que me despreocupe.
Todo esto es un juego, y yo quiero jugar contigo.

Tan sólo un abrazo fue suficiente para que el aroma de su cuerpo penetrara más allá de la ropa, hasta fijarse en mi piel. Dicen que la esencia perdura durante unos días. Y sí, es cierto; al igual que la camisa, yo también mantuve su olor.

Cambian las fragancias, varían las impresiones y los efectos, pero siempre ocurre lo mismo: la sensación turba.

"¡Vaya, he vuelto a abstraerme!", pienso. Regreso a mí suspirando, y digo:

- A veces es mejor no pensar... -.
- Sí, sé lo que te pasa... Mejor no lo pienses -, dice alguien que está a mi lado, observándome.