viernes 21 de septiembre de 2007

BUSCANDO ZAPATOS

Entró en el comercio arrastrando una maleta de gran tamaño, al mismo tiempo que enjugaba sus lágrimas. La estúpida melodía del teléfono móvil sonaba insistente, pero no atendió a la llamada. Buscó calzado cómodo y resistente, con la esperanza de que le pudiera servir por mucho tiempo; iba a emprender un largo camino.

En parte también quería unos zapatos que tuvieran cierto parecido a los últimos que usó. No le convenían ni lo más mínimo, pero ya casi había costumbre...
Repasó con su mirada cada anaquel de la zapatería, palmo a palmo, hasta que por fin sus ojos dieron con unos que a primera vista eran bastante aparentes. Se aproximó a cogerlos, pero sintió que sus pies aún estaban demasiado doloridos por los anteriores y siguió buscando con pena.

Durante esa extraña búsqueda, se fijó en las babuchas que se estaban probando a su lado. Este tipo de calzado no le había llamado la atención nunca. Esperó que la dependienta le ofreciera otro par semejante, pero estaba muy ocupada y no pudo ayudarle.
Tomó la determinación de permanecer allí, confiando en que se las probaría igualmente. Mientras, volvió a dirigir la mirada hacia el resto de zapatos, examinándolos. De entre todos ellos sólo le gustaron los de antes, aquellos como los que había usado la última vez, y que ahora estaban guardados dentro de una caja, para siempre.

"¿Qué hago? ¿Vuelvo a lo de siempre o qué?", pensó.

Después pensó otro poco, analizando más de la cuenta su decisión y volvió a sudar por los ojos. Y es que se desanimó mucho pensando que las babuchas era añadir un problema a su situación, por ser un calzado muy singular en definitiva. Además, ya conocía la parte buena y la parte mala de los zapatos.
Cuando finalmente se decantó por ellos y fue a alcanzarlos, oyó de nuevo el sonido de su teléfono móvil. Esta vez se trataba de un mensaje. Leyó:


¿POR QUÉ NO CONTESTAS A LAS LLAMADAS?
HE LEÍDO TU NOTA.
CARIÑO, POR FAVOR, VUELVE A CASA.
NO VOLVERÉ A PONERTE LA MANO ENCIMA,
TE LO JURO.
PERDÓNAME.

13 comentarios:

Ben dijo...

Wow! Ese final no me lo esperaba. Muy buen relato. Me recordó cuando yo voy a comprar zapatos, nunca me puedo decidir fácilmente, la diferencia es que mi marido no me pega, jejeje


Abrazos querido Fran

NO SOY DE AQUI NI SOY DE ALLA dijo...

Espero que haya cogido zapatos nuevos y haya emprendido un nuevo camino...
Muy bonita la historia, muy interesante el tema y muy bien contada
Besitos

Jero Moreno dijo...

Quien falta una vez al respeto, lo hará dos... Hay cosas que, o se tienen, o no se tienen...

un abrazo.

kasi_siempre dijo...

Hay que cambiar de zapatos y hay que cambiar de marido cuando le pega a una. Quedarse anquilosado en la costumbre puede ser tan contraproducente como llevar una gruesa bola atada al tobillo, que sólo consigue impedirnos avanzar hacia delante.
Está muy bien el paralelismo entre esa "difícil" elección de los zapatos y la duda en relación a su vida personal.
Un besooo!!!

hermes dijo...

Pues a mi me pasa algo igual, muy indecidos a la hora de comprar zapatos, pero en lo que no se debe dudar es en cambiar de pareja cuando empiezan situaciones así ¿ no crees ?

Un beso

kasi_siempre dijo...

Por cierto, si me visitas te premiaré, si no me visitas, también.
Un besitooo.

Senses & Nonsenses dijo...

final sorprendente!!!

sip, mejor cambiar de estilo de zapatos que volver a lo de siempre...
con la cantidad de zapatos que hay.

un abrazo.

Vulcano Lover dijo...

Será por zapatos....
Los zapatos son como el corte de pelo, cambiarlo, a veces, te puede cambiar la perspectiva de la vida... Sólo que a algunos eso les da miedo, claro.

BEsos

acróbatas dijo...

Wow, yo tampoco esperaba ese final... Tiene razón Jero, quién falta el respeto una vez lo hará más veces... tristemente... y hay cosas que no se pueden tolerar...

Un besito grande.

Frida dijo...

Te felicito por haber sido nuevamente premiado. Te lo mereces. Sigo leyendo tu blog, aunque últimamente no dejo comentarios porque tengo algo de lío. Ya te contaré.

David dijo...

Me gustan tus relatos, la historia y cómo están escritos.

un-angel dijo...

Eso de "mejor malo conocido que bueno por conocer" a menudo es una estupidez de campeonato. A veces hay que dejar lo conocido atrás para poder seguir viviendo.
Un abrazo.

eme dijo...

después de casi seis meses sin firmas, ayer volví a abrirlo.

¿tú tienes fotolog o tuenti?