que la muerte irá a buscarte
pues el no querer amarme
con tu vida pagarás.
¡Ayudadme!, gritarás
y amparo no habrá de nadie.
Mas hoy soñaste con naipes
y que es tan oscura tu alma
aun cuando tiembla la cara
que su buen sitio es el aire.
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Etiquetas: Poesía
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Etiquetas: Críticas, Eurovisión, Música
Clara tenía la tez tan tersa como su propio nombre. La ropa de la muchacha guardaba la mezcla del olor a jabón puro y la plancha reciente, sobre todo en su blusa color marfil. No había mucha gente en el vagón, pero la mayoría se embobaron al verla caminar hacia su asiento, por su belleza y atavío. Y ella, consciente de las miradas, se mantenía serena y discreta mientras avanzaba, pero en ningún caso tímida.
Al poco trecho recorrido se sintió intrigada por los viajeros que compartían su asiento: enfrente, una mujer morena de graciosas arrugas, campesina o lavandera, que comía una crujiente manzana cual ardilla, y a su derecha, un caballero firme. Clara comenzó a enredar su ondulado pelo moreno entre los dedos índice y corazón, haciendo bucles con suaves giros de muñeca. De reojo observaba al atractivo joven, y cuando creía ser descubierta por él volvía rápida la cara hacia el lado contrario, disimulando, como interesada por el paisaje de la sierra madrileña. Entendió que el joven estaba ensimismado con algo ciertamente divertido ya que sus labios dibujaban una mueca de alegría.
La anciana acentuaba la pesadez del viaje con los ruiditos de sus mordiscos y Clara le hizo saber que se sentía molesta con una mirada un tanto áspera.
- ¿Quiere una, joven? -, la mujer, con un gesto de bondad y sencillez excepcional. - Ya verá qué rica -.
Clara, sorprendida, se encogió de hombros y alargó la mano.
- Parece fresca, gracias -.
Una fuerte sacudida hizo que la bolsa de la anciana cayera al suelo y que todas las manzanas que llevaba salieran rodando precipitadamente. Las manzanas parecieron poseer vida de pronto. La de Clara saltó de su mano y se acomodó en la entrepierna del joven, que en seguida se recobró de su abstracción.
- ¡Ah, lo siento muchísimo, caballero! ¡Disculpe mi torpeza! -, muy nerviosa.
- No se preocupe, no ha sido su culpa, señorita -, sonriendo, mientras retiraba la manzana. - Tome -.
Silencio. Clara y el joven se miraban inmóviles. Él aún sonriente, ella con los ojos entrecerrados, apretando los labios.
- Puede comerla si quiere... -.
Entonces Clara se echó a reir con una escandalosa risa nerviosa, sin poder parar. Y él, después de pensar a qué venía esa reacción, se unió a la circunstancia a carcajadas también.
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Etiquetas: Relatos
Reconozco que mi vocación por la interpretación viene de muy lejos.
"¿Qué puedo hacer?", pensé yo. Me tumbé en el suelo, centré mi atención en escuchar bien y esperé. Hoy tocaba hacerse el muerto... Poco después mi hermana me descubrió boca arriba, inmóvil. Me movió con fuerza, pero no respondía. Asustada, trepó por una estantería repleta de libros y juguetes hasta lo más alto. Revolvió como pudo buscando algo, y cuando dió con lo que quería, regresó al suelo de un salto. Yo contenía la respiración como podía. Me moría de la risa por dentro al sentir que había logrado preocuparla:
- ¡Te cuento hasta tres para que te levantes o si no ya verás! -, confundida.
- Uno. Dos... ¡Tres! - Silencio.
- ¿Te levantas o no? -, preguntó en balde.
Segundos después intentó reanimarme con todas sus fuerzas: me golpeó en la boca con una porra de militar. Me reventó el labio superior y me partió un poco un diente. Yo gritaba con la boca ensangrentada, en busca de mi madre:
- ¡Éso te pasa por querer asustarme! -, alegaba ella.
Hasta que fue desapareciendo, la aspereza del diente me impedía mover la lengua demasiado, y era un fastidio. Poco a poco me fui acostumbrando y no le di importancia alguna a la nueva situación. El diente roto se convirtió en una seña de identidad propia. A medida que pasaba el tiempo, fui recibiendo comentarios y opiniones de todo tipo:
- Te hace distinto; especial -, algún familiar.
- Me gusta porque refleja tu oposición, tu rebeldía -, entre amigos.
- No me he fijado en éso precisamente... -, los ligues.
- ¡Ni se te ocurra arreglártelo, eh! -, compañeros de trabajo.
- ¿Cómo te lo hiciste? ¡Qué guay! -, cuando conocía a gente.
- ¿Y alguna vez no te han cogido para un papel por éso? -, otros.
Dieciséis años después, he decidido realizarme la mejora estética del diente. Y quiero dedicarle este episodio con todo mi cariño a mi hermana pequeña, Carmen, autora de la huella más evidente de mi infancia y adolescencia.
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→ Un juego de mesa muy parecido al de la película Jumanji, aunque mucho más evolucionado, completo y comercial. Un avisado niño de ojos oscuros despliega el tablero con gran emoción. Coloca todas las figuras en fila india: un mono violento, un elefante sosegado y un pelícano perspicaz, entre otras más. La mesa maciza soporta una especie de zoo educativo. En seguida aparece otro niño. Éste es delgadito, muy moreno y afable. Podría ser el séptimo de entre todos los hermanos. Ambos críos parecen entenderse bien.
La madre se presenta para ayudarles, como hace por sistema con todo y todos, a jugar. La hermana mayor interviene observando a los pequeños, sonriente y atenta. La mediana se hace sitio forcejeando, se avalanza sobre las fichas y toma los dados eufórica. La pequeña corretea por allí mientras el resto de hermanos duermen. La madre coloca y descoloca. Chillidos, alboroto y caos entre unos y otros. El niño de ojos oscuros se pone nervioso porque medio juego acaba por los suelos y lanza de una patada una silla contra otra, lejos. El padre se levanta y se dirige hacia él:
- ¡A que te doy una hostia! -, dijo rápido y seco.
- ¡Dámela! ¡Pero a ellas también! ¡Ha sido por todos! -, contestó el niño con la garganta seca, agitado.
El padre cambió su expresión y volvió impotente a su asiento pensando en esa respuesta.
→ Por un día soy yo quien baja a por el pan. Dentro de la pastelería, el hombre que me precede se ha dado el caprichito de comprarse unos pasteles. Parecía contento por su adquisión y yo pensé "¡Di que sí!". Lo malo fue cuando llegó el momento de pagar. En lugar de hacerlo, comenzó a decirle a la pastelera: "Yo soy del Barça". Varias veces seguidas. Y ésto a mí me congeló. No se trataba de sentirme invadido por la afición culé, ni mucho menos. Creí por un instante que había coincidido con mi padre. Pagamos al mismo tiempo y salimos de allí, yo antes.
Mi padre apenas me pegó.
Hoy me encuentro abatido, y no puedo cambiar mi estado ni despierto ni dormido. Me consuela pensar que puedo dar un abrazo fuerte a mi padre siempre que quiera, a pesar de que él no sienta nada por no estar en sus cabales.
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Etiquetas: Personal, Reflexiones, Sueños
Hoy cumple años el Teatro. Y para mí es un orgullo poder vivirlo tan de cerca.
Es una de las pasiones más importantes de mi vida, como muchos de vosotros sabréis. En mi caso, lo he visto crecer (en mí) desde hace casi una década. Digamos que tras su máscara, el Teatro es un joven atractivo, maravilloso y muy especial al tiempo que inestable. Te exige dedicación y trabajo, y que le sirvas en bandeja tus propias experiencias para sentir cosas fabulosas. Y es cierto aquello que se dice de que te absorbe como una droga... Por éso hay veces que debes decirle "No, hoy no me siento con ánimo para salir de copas, lo siento". Lo haces para poder volver a llenar la mochila de vida, cargarla de emociones y compartirla con él después; porque abandonarlo, sería abandonarte a ti también.
Desde nuestros ancestros él se ha encargado de confesarnos historias ajenas tan vigentes a día de hoy que incluso asusta. Historias propias a fin de cuentas.
Es un tipo enigmático que juega con la verdad y la mentira, un paparazzi, un comunicador innato, el mejor correveidile de todos los tiempos.
La Escuela Superior de Arte Dramático de Castilla y León celebra este imprescindible acontecimiento por todo lo alto, este año exclusivamente a cargo de los alumnos de la escuela. En los actores y en los espectadores, el recuerdo de esa mezcla de nervios, ilusión y fiesta.
El programa incluye:
- Lectura del Manifiesto del Día Internacional del Teatro.
- Taller de técnicas circenses.
- Encuentro de creación musical.
- Muestra de escenas (alumnos de 1º de Interpretación).
- Espectáculo de danza-teatro "A la inmensa mayoría" (alumnos de 2º de Interpretación).
- Performance "Serata futurista" (alumnos de 2º de Interpretación).
- Muestra de escenas (alumnos de 3º de Interpretación).
Al Teatro, a este amigo fiel que te abraza con mierda, tomates y aplausos, y a todos sus amantes y seguidores, ¡muy feliz día!
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Han pasado casi cinco meses desde que la Escuela Superior de Arte Dramático de Castilla y León celebrara
el Día Internacional del Teatro. Y hoy quiero hablar de ello por la vigencia del mensaje en el montaje.
La idea para conmemorar la fecha fue hacer un homenaje al trabajo del actor, a su técnica interpretativa.
Carlos Marchena, director de escena y profesor de intepretación de la escuela, fue el responsable del montaje, en el que participaron los actores Ana Otero (en la foto),
Pablo Viña y Ricardo Vicente, que realizaron una lectura dramatizada del texto de
Robert Lepage y repasaron las obras más importantes de la historia del teatro
(las tragedias Electra, Antígona y Hamlet, y la comedia Lo fingido verdadero).
Además se contó también con la presencia de otros actores pertenecientes a compañías castellanoleonesas tales como Azar Teatro, Cuarteto Teatro y La Chana Teatro.
He conseguido la grabación del trabajo corporal que nueve alumnos de la escuela desarrollamos bajo la dirección de Socorro Anadón. La chica del ordenador portátil es Laura González, y las ocho sombras corresponden a Jéssica Burgos, Nerea Del Río, Patricia Torres, Clara Parada, Alfredo Noval, Ángel Martín, Ignacio Laseca y Francisco García.
Para mí fue un trabajo muy emocionante, y por fin puedo compartirlo con vosotros.
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